Mi terrible experiencia en Países Bajos no sólo sirvió para hacerme miserable durante un interminable año (y dos meses) sino que además me ayudó a darme un buen golpe de realidad que me hizo reflexionar sobre en qué punto estaba mi juego. Durante esta crisis existencial llegué a la realización de que básicamente no tenía juego. Sinceramente tras varios meses trabajando en mejorarlo, creo que sigo bastante verde, pero al menos he cosechado algunos resultados y creo que esto es un signo de que voy en el camino correcto. Tocar fondo me ayudó a ser más consciente que nunca de que los pocos éxitos que había tenido ocurrieron gracias a un cúmulo de factores que se pusieron a mi favor. Cuando alteré estos factores, mi suerte cambió.
Antes de mudarme a Países Bajos, estas circunstancias favorables me trajeron algunos éxitos, que se habían dado con suficiente frecuencia como para mantenerme moderadamente satisfecho. Nunca tuve la necesidad de crecer y mejorar para tener resultados, hasta que llegué a este país donde las circunstancias no eran tan favorables para mi.
En un principio el orgullo me impedía ver la realidad, pensaba que estaba teniendo mala suerte, y que antes o después tendría algún pequeño éxito. Pero los éxitos nunca llegaban y empecé a asumir mis errores y a dudar de mi propia habilidad. Empecé a mirar en mi interior, analicé grabaciones, hablé con wings, busqué consejo en otras personas y me dí cuenta de que efectivamente mi juego brillaba por su ausencia.
Evidentemente me propuse mejorar interiormente, pero también me puse en marcha para cambiar mi situación y salir echando ostias del país. Sería estúpido ignorar las circunstancias externas y no ponerles solución.
Como factor interno, uno de mis grandes puntos débiles era la conversión de los números de teléfono a citas. De Mayo de 2022 a Abril de 2023 estaba quedándome el contacto de 1 chica de cada 3.5 que abordaba, lo cual es un ratio bastante alto, pero de nada me servía porque llegué a quedar con muy pocas de ellas, más concretamente 1 de cada 177.5 abordajes acabaron en cita. De Mayo de 2023 hasta ahora tengo prácticamente el mismo ratio de abordaje a contacto, pero durante este periodo, 1 de cada 21.2 abordajes acabaron en cita. Este punto de inflexión fue en gran parte provocado por un cambio en mi forma de gestionar los números que cerraba, que sin duda fue influenciada por esta joya de libro de Thomas Crown, una guía de “text game” con un enfoque muy práctico, libre de las típicas pajas mentales que abundan en este mundillo.
A pesar de haber empezado a generar algunos resultados, aun tenía mucho que mejorar, especialmente mis abordajes en la calle. Sabía que si seguía haciendo lo mismo de siempre, me iba a quedar estancado así que decidí buscar a alguien que pudiera ayudarme a progresar. En seguida me decidí por Thomas Crown ya que me gustó la manera de enfocar el juego que reflejaba en su guía de text game y pensé que quién mejor que él para asesorarme. No solo su filosofía me parece muy razonable y encaja con mi forma de ser, sino que además me transmitió buen rollo escuchando sus podcast y leyéndole en varios medios. Me pareció un tío que no solo sabe de lo que habla, sino que es además honesto y buena gente, algo que en este mundo de vende-humos con el ego por las nubes, es muy difícil de encontrar. Nos pusimos en contacto y quedamos en hacer un par de sesiones de coaching en Londres en Agosto.
Llegué a Londres dos días después de mi aventura en Málaga con muchas ganas de conocer a Tom y empaparme de su sabiduría. Quedamos en una estación cerca de mi alojamiento, donde nos encontramos a la tarde y comenzamos con la primera sesión. Me gustó que Tom traía preparados los puntos que quería enseñarme y fue explicándomelos uno a uno, parándonos más en los que me veía más perdido. Durante las sesiones tuve varios momentos de realización, Tom me ayudó a darme cuenta de muchas cosas que hacía mal y me aconsejó sabiamente para ponerles solución. Al mismo tiempo fue tomando notas de todo lo que iba explicándome, sobre la marcha. Tras las sesiones me pasó estas notas, las cuales han sido muy útiles para reflexionar sobre lo aprendido y mejorar. Estas son algunos de las lecciones que Tom me enseñó y que más valoro:
- Me hizo darme cuenta de que a penas tocaba a la chica. Ya entendía la teoría de antes, pero no era consciente del poco contacto físico que generaba hasta que Tom lo señaló. Él me enseñó que cuando abordaba a una chica tenía que tocarla siguiendo una progresión, de menos a más, observando sus reacciones. Incluso me dió algunos ejemplos para poner esto en práctica. Me dijo que podía empezar primero con un toque inocenete en la muñeca, más adelante en el brazo e ir progresivamente avanzando.
- También me dijo que mi apertura era muy abrupta, ya que a veces básicamente saltaba delante de la chica. Me enseñó a pararlas de una manera mucho más suave. Su “técnica” consiste en utilizar una combinación de lenguaje corporal y verbal para conseguir posicionarme delante de la chica de una forma mucho más fluida y natural a como yo lo hacía. Esto es difícil de explicar de forma escrita, jamás habría podido entender esto solo leyendo la teoría, pero ver al mismo Tom hacerlo en directo y practicarlo con él fue una de las mejores lecciones. Esto en concreto me ha resultado realmente complicado de aplicar. Me costaba mucho esfuerzo pensar en parar a la chica de esta manera y a la vez concentrarme en el abridor. Aún no lo he dominado y sigo practicándolo, pero creo que va a mejorar sustancialmente mis abordajes.
- Me enseñó a filtrar las chicas a las que entraba. Si has leído a Tom, seguro que conoces su visión de este tema. Personalmente, este era uno de los puntos en los que no coincidía tanto con él. Creo que filtrar es algo que puedes hacer en ciudades como Londres que tienen un número ilimitado de tías a las que puedes abordar, pero en otros lugares con menos volumen de viandantes —como varios en los que yo me he curtido— filtrar supone perder 1 o 2 chicas que puede que sean las únicas oportunidades del día. Pero cuando escuché estas ideas de su voz y me dió ejemplos prácticos entonces entendí su verdadero valor. Me dí cuenta de lo ciego que había estado hasta entonces. Antes, simplemente abordaba a quien me parecía atractiva sin jamás darme cuenta de unos valiosísimos indicadores que dan las tías en los momentos previos al abordaje y yo ignoraba. Estos a veces no son evidentes pero realmente marcan el rumbo de la interacción y te dan herramientas para encauzar la situación a tu conveniencia. Tom me señaló varios ejemplos que íbamos viendo por la calle y desde entonces soy más consciente de ello. Ahora lo veo cada vez que salgo y esto no solo me ayuda a percatarme de chicas que están potencialmente más receptivas, sino que además es un enorme motivador para abordarla desde un marco mucho más favorable que entrando completamente en frío.
- Relacionado con el punto anterior, entendí perfectamente también su idea de seleccionar chicas que sabe que son su tipo. Estas son tías que por lo que sea se sienten más atraidas por tu arquetipo. Desde luego Tom tiene claro cual es su tipo y lo mostró muy claramente con un par de chicas a las que abordó, las cuales estuvieron muy receptivas desde el inicio. Esto de nuevo es muy potente no solo porque hay más posibilidad de gustar a “tu tipo de chica” sino que además hace que cuando la identificas te lances sin dudarlo a abordarla porque eres consciente de las altas probabilidades de éxito y esto es de nuevo una gigantesca motivación.
- Aprendí también a hablar menos de mi, dejando que ella se expresara y el tema de conversación fuera principalmente “ella”. Aunque ya había leído de este tema, antes no era consciente de que yo mismo lo hacía tanto, pero Tom supo localizarlo y me enseñó a dirigir el tema de conversación más hacia ella.
- Otra de las lecciones fue la de ir más al grano en un abridor directo, en la parte previa al cumplido. Aprendí a dejar de hacer el idiota con el típico “estaba allí con mi amigo, tomando unos churros con chocolate, mientras el sol se ponía, escuchando a los pájaros cantar, cuando pasaste caminando por delante de nosotros y tenía que decirte que me pareciste…” y sustituirlo por algo mucho más simple y directo como “tenía que decirte que me pareciste…”, por ejemplo.
Fue muy duro implementar in situ todo lo que Tom me iba enseñando, me costó mucho concentrarme en lo aprendido y al mismo tiempo fluir con la chica. Estoy muy acostumbrado a hacer las cosas “a mi manera” y tengo algunas malas costumbres muy interiorizadas. Pero gracias a ello ahora veo con claridad mis puntos débiles y puedo trabajar en ellos. Recuerdo estar pensando en parar suave como Tom me había explicado, hacer más o menos bien la parada pero después seguidamente enrollarme mucho con el abridor, o ponerme a hablar de mi sin dejar que ella invirtiera. Me trabara constantemente, intentando procesar toda esta información. Meses después aún estoy digiriendo estas enseñanzas, pero voy mejorando poco a poco. A veces antes de salir a hacer una sesión leo las notas que Tom hizo de nuestras sesiones, recordando los consejos que me dió para después ponerlos en práctica.
Tom es un verdadero maestro, un profesional, se toma en serio su trabajo, realmente domina El Arte y sabe transmitir su método con claridad. Le estoy muy agradecido por todo lo que me ha aportado y recomiendo sin ninguna duda sus servicios. Gracias Tom por tus consejos, fue un placer absorber toda esta sabiduría en las calles Londinenses contigo.